miércoles, febrero 06, 2008

XLI

Bendito el germinar de la ciruela,
los racimos de vid que serán vino,
la lámpara de sueños de Aladino,
el cielo de Cortazar de Rayuela;
la lágrima embebida de mistela,
Don Gato con sus botas del camino,
los que toman a saco su destino
con ansia centinela;
bendito aquel torito del toreo
que escapa de la muerte
a fuerza de empeñarse en la cornada;
el beso del latido y el deseo
de amar, bendita suerte,
con que llevo mi boca embanderada.

8 comentarios:

Evan dijo...

Te puedo dejar beso y un "gracias por tus palabras" sin decir mucho más???

Bechito...

Mía dijo...

Me gusto este bendito, lo encontré lleno de vida, de fuerza, de ganas, de besos como marca que se llevan en el alma y en la piel. Todo crece, tiene un futuro un porque, eso creí ver. Un beso bendito poeta

Carlos dijo...

Por supuesto que puedes, niña Ev, sobre todo si con ello, logras disipar la pequeña nubecita que te ha cubierto el sol. Mañana será otro día.

Un besote.

Carlos dijo...

Mía (mía) sí es un bendito "querendón", vital, enamorado.

Y hacía falta porque los dos últimos de "apenas", venían medio onda tristona. :)

Te beso con la boca abanderada.

WILHEMINA QUEEN dijo...

Es un bendito precioso, uno de los que más me ha gustado carlos.
Te dejo un beso!

Carlos dijo...

Gracias, mi querida amiga uruguaya.

Me alegra que te haya gustado mucho.

Un beso muy grande.

IZA dijo...

Poeta, usted se ha dado cuenta que sus benditos, besan el alma de muchas damas bellas de corazón? Bendito sea poeta que con sus letras siempre calma y embellece a la mujer. Cada Bendito que usted escribe es para una y para todas a la vez, porque sus benditos son universales y todas, absolutamente todas nos debemos reconocer en ellos.

Para ser más clara, cada Bendito suyo, nos viste y nos desvite a todas. Magia. Magia absoluta.

Un beso y hasta mi regreso. Y gracias.

Iza

Carlos dijo...

Debo decirle señorita Maya, que me sienta mejor la parte de desvestirlas :).

Hablando en serio, si con mis "benditos" logro tocarte el ruedo del vestido, tengo por bien cumplido el ejercicio de escribirlos.

Cuatro meses sin tí, demasiado tiempo, guerrera; será cuestión de irrumpir en Lima.

Mil besos.